Gestionar el estrés

 “Tareas pendientes” en tiempos de confinamiento.

Parte 2. Gestiona tu estrés.

 

En clínica Nida sabemos que muchos de nuestros pacientes se encuentran inmersos en un ritmo de vida frenético, tanto en un sentido físico o mental, que no solamente  no ayuda a resolver los verdaderos conflictos sino que nos lleva a debilitar nuestro organismo. Y si esto ya es poco deseable para cualquier persona, mucho menos lo es para pacientes que se someten a un tratamiento de reproducción asistida o fertilidad. Las reacciones fisiológicas que tienen lugar cada vez que nos sentimos estresados son exactamente las mismas que se ponen en marcha ante una situación de emergencia tan extrema, como la de verte perseguido por un león en plena sabana africana sin más protección que la velocidad que sean capaces de alcanzar tus piernas. Someter a tu organismo a trabajar a este nivel día tras día y constantemente, supone un castigo atroz para tu corazón, que se ve obligado a latir a más velocidad de la que debiera, para tu sistema nervioso el cual debe estar día y noche en alerta prestando atención constante a eso que tanto te preocupa, y para tu sistema digestivo que no puede digerir adecuadamente los alimentos y por consiguiente absorber los nutrientes necesarios que hacen falta para que estés saludable…  En estas condiciones tu organismo, tu cuerpo y tu mente, no están en equilibrio y por consiguiente entienden que no es el momento idóneo para iniciar un proceso de reproducción. Aprender a gestionar tu estrés será fundamental para estar más saludable.

Para empezar, reconocer los estresores será determinante (no les podrás hacer frente si los desconoces) y analizarlos desde otra perspectiva, la clave del éxito. Darte cuenta de que no todo es “blanco o negro”, ni tan siquiera gris, sino todo lo contrario es fundamental. De ti depende el color que elijas para construir los cimientos que sostengan el peso de tus reflexiones. Para ello, plantéate los problemas como situaciones, por muy duras que sean, de las que poder aprender algo preguntándote siempre “para qué “ te ocurren y olvidándote del “porqué “te ocurren.

En la mayoría de las ocasiones la principal fuente de estrés verás que tiene que ver con tus “DEBERIAS”: “debería ser”, “debería hacer”, “debería tener”, “debería sentir”… Te proponemos un ejercicio sencillo. Cambia el verbo cada vez que aparezca en tus frases, en tus pensamientos. Deber, implica obligación y la obligación es pura exigencia, no cabe el errar y sin embargo, ERRANDO es como APRENDEMOS. Y como dijo Fernando Pessoa: “lo humano es imperfecto porque lo perfecto es deshumano”. Aprende a escucharte, a aceptarte y di “NO” cuando quieras decir NO, hay ocasiones en las que tenemos todo el derecho a negarnos a ciertas cosas.

Cuando te des cuenta de que estás volviendo una y otra vez sobre tus pensamientos (esos a los que por muchas vueltas que les des, no les encuentras solución y te perturban), realiza maniobras de distracción que requieran de tu concentración, por ejemplo, algo tan simple como una cuenta atrás de 100 a 0 contando de 7 en 7, podrá sacarte de esos pensamientos que tanto te estresan. Si eres constante y lo haces siempre que aparezcan, tu mente entenderá que son pensamientos a los que no debe prestar más atención y poco a poco dejarán de aparecer con tanta intensidad… Conseguirás que el león deje de perseguirte y podrás dejar de correr para empezar a caminar.

Otra de las principales estrategias para hacer frente al estrés y a sus consecuencias más físicas, es entrenarte en técnicas de relajación corporal para bloquear la cascada de reacciones que llevan a que tu organismo se sienta amenazado. Con este tipo de técnicas podrás mitigar los síntomas que sientes ante una situación estresora : las palpitaciones, la falta de aire, el mareo, la sudoración… pero además , si las practicas de manera regular podrás mejorar tu salud mental más allá de la corporal, te ayudarán a conciliar el sueño y que éste sea reparador, a ralentizar el ritmo del día a día… en definitiva, le darás descanso a tu organismo y lo estarás cuidando, mimando…y haciéndole entender que no hay ningún león del que seguir escapando.

Es recomendable que mantengas aquellas actividades que haces por puro placer, no las elimines de tu día a día pues con ello conseguirás elevar el nivel de tus endorfinas y te ayudará a tener un enfoque más positivo de tus circunstancias personales.

Cuídate. No olvides que por aquí, no hay leones…

Clínica Nida