La importancia del peso en el embarazo.

“Tareas pendientes” en tiempos de confinamiento.

PARTE 1. Controla tu peso.

Desde que hemos sido “invadidos” por el Covid 19 muchos proyectos personales se han visto frustrados. En muchos casos, ha supuesto tener que hacer un paréntesis y ver alejarse la tan deseada maternidad/paternidad. En Clínica Nida sabemos que es una situación difícil para nuestros pacientes, pero ante estas circunstancias tan excepcionales convendría reinventarse y hacer todo aquello que siempre hemos pospuesto por falta de tiempo… Dedicarse a esas “tareas pendientes” es una excelente estrategia de inversión en uno mismo. En este sentido este “parón impuesto” quizás, sea la clave para entender que nos debemos cuidar, mimar al máximo y prestar atención a las pequeñas cosas porque, ésas, se tornan imprescindibles cuando nos vemos aislados. No hay más tiempo que perder. Comencemos con una de tantas.

Un aspecto vital para la salud y que la mayoría de nosotros lo posponemos continuamente, es el control de nuestro peso corporal. De sobra es sabido por todos que esos “Kilos de más “no son buenos aliados para nuestro organismo y de sobra sabemos que la salud, hay que cuidarla, ahora más que nunca. El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardiometabólicas tales como la  diabetes mellitus, la hipertensión arterial , la dislipemia, las enfermedades cardíacas…  y además  son determinantes en lo que a la fertilidad se refiere  puesto que disminuyen la tasa de éxito de embarazo y aumentan las complicaciones durante el mismo ( mayor riesgo de aborto, de diabetes gestacional, de preeclampsia… ) y por consiguiente en la descendencia (prematuridad, bajo peso al nacimiento, obesidad infantil…). Es por todo ello por lo que optimizar tu peso antes de iniciar cualquier tratamiento de reproducción asistida es fundamental.

Para saber cuál es tu punto de partida será necesario conocer si estás o no en tu peso ideal. Para ello recomendamos el uso de un parámetro llamado “Índice de masa corporal” (IMC) con el cual, según tu peso y estatura, podrás saber si se tiene sobrepeso o no. Esta herramienta tiene limitaciones porque no calcula el porcentaje de grasa corporal y por tanto no se debe usar, por ejemplo, para valorar a personas deportistas.

 

En la Imagen número 1 podrás ver cómo se calcula y los aspectos cualitativos asociados al resultado.  Para completar e individualizar aún más tu riesgo, sería conveniente que te midieras además la circunferencia abdominal puesto que la cantidad de grasa acumulada a este nivel se sabe está relacionada con un mayor riesgo de padecer complicaciones cardiacas. Así pues una circunferencia mayor de 88 cm en mujeres y 102cm en hombres aumenta el riesgo de dichas complicaciones y requiere iniciar cuanto antes un programa de reducción de peso.

 

 

 

Modificar tus hábitos alimentarios y tomar decisiones más saludables será más sencillo si realizas cambios en tu estilo de vida. Ser consciente de qué es lo que has de cambiar es fundamental así que identificar los desencadenantes que te impulsan a comer y analizar el modo en que comes será tu primera tarea. Para ello, te recomendamos que elabores un registro diario de qué alimentos, dónde, cómo y cuándo comes describiendo a su vez las emociones asociadas a esos momentos. Una vez detectados, es necesario que rompas el vínculo entre ellos y el acto de comer en sí mismo. Recompénsate por cambiar pues ayuda a consolidar los cambios que pretendas. La idea no es premiar la pérdida de peso sino los buenos comportamientos alimenticios.  Nunca uses la comida con esta finalidad, hay infinidad de modos de recompensarte: experiencias relacionadas con el cuidado personal, con las actividades de ocio… encuentra las tuyas!

Establecer una meta razonable es fundamental. Decirte que reducir un 5 por ciento de tu peso corporal ya conlleva importantes beneficios para tu salud así que trata de no desanimarte si no puedes perder más que esto inicialmente. A largo plazo, perder más del 15 por ciento y mantenerse sería un resultado excelente.

Otros factores que contribuyen a una pérdida de peso exitosa implican encontrar personas a tu alrededor que te entiendan, te animen y te apoyen, realizar actividad física regular, reducir el estrés, tener un pensamiento positivo y aprender a ser fuerte cuando eres tentado por la comida aprendiendo a decir “no”.

No proponemos dietas, pesar alimentos ni tablas de ejercicios,  sino que enfoques  la » tarea» atendiendo a los aspectos cognitivos asociados y  a tus emociones… éstos serán, los que en los momentos difíciles del día a día (problemas laborales, económicos, familiares… ) te  dificulten mantener los buenos hábitos de cuidado y alimentación.

Valora la necesidad de apoyo por un profesional con experiencia en este campo (nutricionista, endocrinologo, psicólogo…) pues puede ayudarte a mejorar tus posibilidades de éxito a largo plazo y a encontrar el mejor plan para ti.

Ánimo. No dejes para mañana las “tareas pendientes” que puedas empezar hoy… porque más bien pronto que tarde estaremos juntos echando a andar ese proyecto frustrado que tanto anhelas…

Clínica Nida